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e-Mobility

Las 5 claves del transporte inteligente

Información, tráfico, billetes, conectividad y autonomía protagonizan el transporte inteligente.

10 enero, 2018

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Cada vez existen más conceptos innovadores basados en la tecnología inteligente: desde la Smart home hasta la Smart city, y ahora también el Smart public transport. Y es que tanto pasajeros como conductores tienen mucho que ganar mediante la implementación de tecnologías inteligentes. Estas son las 5 claves del transporte inteligente:

Información: mantener al ciudadano informado es una de las funciones del transporte público inteligente. Se trata de proporcionar información acerca de horarios, rutas, retrasos, opciones alternativas y asientos libres, todo ello con tal de conseguir que el viaje en bus o en tren sea lo más eficaz posible. Además, estar informado en casos de mucho tráfico o atascos en carreteras permite al ciudadano adaptarse a dichas situaciones del modo que mejor le convenga.

Tráfico: la tecnología inteligente puede suponer una mejora en el control del tráfico utilizando información a tiempo real y consiguiendo que los conductores, tanto de vehículos propios como de transporte público, estén conectados entre sí mediante aplicaciones móviles u otras plataformas digitales. Otra medida para conseguirlo es mediante los semáforos inteligentes, que detectan si un autobús circula con retraso, y le otorga prioridad si es así. 

Billetes: facilitar el funcionamiento del transporte público pasa también por crear un sistema de ventas de billetes más cómodo y sencillo. En este sentido, hay dos medidas imprescindibles. La primera es implementar un mismo billete que sirva tanto para taxis como para autobuses y trenes. La segunda es activar el pago sobre la marcha cuando se viaja en transporte público, en vez del pago anticipado por un número concreto de viajes.

Conectividad: en algunos sentidos, el transporte público inteligente evoluciona al ritmo que lo hacen las expectativas de los ciudadanos. Ejemplo de ello es la conectividad a bordo, algo que el ciudadano de hoy considera imprescindible en autobuses, trenes, e incluso aviones. De este modo, el viajero es capaz de aprovechar el tiempo que dura un trayecto para dedicarlo al trabajo u otros asuntos personales. 

Autonomía: así como los coches autónomos son cada vez más frecuentes, también el transporte público goza cada vez más de un alto nivel de autonomía. En un futuro no muy lejano, se prevé que los autobuses y trenes autónomos supongan una reducción en gastos del personal de más de la mitad. Para las grandes ciudades, uno de los retos de la revolución tecnológica es facilitar el funcionamiento del transporte público. Existen una gran cantidad de medidas que contribuyen a conseguirlo, y tanto si se aplican todas a la vez como si se hace de forma gradual, resulta algo muy beneficioso para tanto viajeros, como para conductores, y como para las mismas ciudades.